El 19 de agosto de 2025 fue publicada en el Diario Oficial la Ley N° 21.757, que introduce un mecanismo destinado a aumentar la participación de mujeres en los directorios de las sociedades anónimas abiertas y sociedades anónimas especiales en Chile. La norma entrará en vigencia el 1 de enero de 2026 y se enmarca en los esfuerzos por avanzar hacia una mayor equidad de género en la alta dirección corporativa.
¿Qué establece la nueva ley?
La reforma modifica la Ley de Sociedades Anónimas (Ley 18.046) e incorpora disposiciones que buscan equilibrar la representación de hombres y mujeres en los directorios. Entre los puntos principales destacan:
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Límite de participación de un mismo sexo: Ningún género podrá superar el 60% de los asientos del directorio. Se trata de una proporción sugerida, pero que puede transformarse en obligatoria bajo ciertas condiciones.
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Obligación de reporte: Las sociedades deberán informar a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) la composición de sus directorios, detallando el sexo de cada integrante. Esta información será pública, apareciendo en el sitio web de la CMF y en las memorias y páginas institucionales de cada compañía.
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Revisión periódica: Cada cuatro años, la CMF evaluará si la mayoría de las sociedades cumple con la proporción establecida. Si el nivel de cumplimiento es insuficiente, la cuota se volverá obligatoria y las elecciones de directorio deberán repetirse hasta ajustarse a la norma.
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Transitoriedad gradual: En los primeros tres años de vigencia, el máximo permitido de representación de un mismo sexo será de 80%; luego bajará a 70% hasta el sexto año, para finalmente establecerse en 60%.
Un cambio estructural con enfoque en la transparencia
Más allá de las cuotas, la Ley 21.757 introduce un cambio cultural: por primera vez, los directorios de sociedades abiertas y especiales deberán justificar públicamente si no cumplen con la proporción sugerida de género. La transparencia se convierte en un incentivo reputacional: aquellas empresas que promuevan la diversidad podrán diferenciarse frente a inversionistas, consumidores y la opinión pública.
Además, la ley incorpora un artículo 31 ter, que reconoce expresamente que las sociedades que cumplen con las proporciones sugeridas promueven la igualdad de género. Esto las habilita a obtener beneficios en materia de contratación pública, de acuerdo con la Ley de Compras del Estado (Ley 19.886).
Comité Asesor y acompañamiento del sector público
La norma crea el Comité Asesor para la Equidad en Directorios, integrado por representantes del Ministerio de Economía, Hacienda, Mujer y Equidad de Género, la CMF, gremios empresariales y organizaciones sin fines de lucro. Este comité tendrá un rol estratégico:
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Evaluar la implementación gradual de la ley.
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Detectar brechas por sectores económicos.
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Proponer medidas complementarias (incentivos, capacitación, difusión).
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Coordinar con entidades públicas y privadas la recopilación de información.
Con esto, el Estado no solo regula, sino que también ofrece un marco de acompañamiento para que las empresas avancen hacia directorios más equilibrados.
Implicancias para las empresas
Para las sociedades anónimas abiertas y especiales, el desafío es doble: cumplir con la norma y aprovechar la oportunidad que implica la diversidad. Estudios internacionales muestran que los directorios más diversos en género tienden a:
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Tomar decisiones más innovadoras y equilibradas.
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Mejorar la percepción de gobierno corporativo.
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Fortalecer la sostenibilidad y la reputación frente a inversionistas.
En Chile, esta ley también plantea ajustes prácticos: desde modificar estatutos para reflejar la nueva regla, hasta establecer políticas de búsqueda activa de directoras y crear programas de mentoría para mujeres ejecutivas con potencial de asumir cargos de liderazgo.
Un mensaje para los directorios del futuro
La Ley 21.757 es más que una obligación legal: es un llamado a transformar la cultura empresarial chilena. La composición de los directorios ya no será solo un reflejo del poder económico, sino también un indicador del compromiso con la equidad y la sostenibilidad.
En este contexto, las empresas que se anticipen y adopten buenas prácticas de diversidad tendrán una ventaja competitiva. Y aquellas que no lo hagan se verán obligadas, tarde o temprano, no solo por la ley, sino también por las expectativas de un mercado cada vez más consciente de la importancia de la inclusión.
Con la Ley 21.757, Chile da un paso firme hacia la equidad de género en la alta dirección corporativa. Para las compañías, se trata de una oportunidad de fortalecer su gobierno corporativo, generar confianza y alinearse con estándares internacionales de sostenibilidad y responsabilidad social.
La diversidad en los directorios no es solo una meta legal: es una estrategia empresarial inteligente.
