El creciente acceso y uso de internet junto a la creación de negocios con servicios digitales ha generado un remezón a los tradicionales modelos de negocios. Por consecuencia, existe un desafío en materia legal y sobre todo tributaria, ya que los antiguos paradigmas no están abarcando estas nuevas formas de transacción. Entrevistamos a Marcelo Landeira, Socio de Englobally Argentina, para saber qué sucede con el modelo de negocio digital y el pago de impuestos, a nivel global y local.

Marcelo Landeira

¿Cuál es el escenario actual respecto a la gravabilidad de los servicios digitales?

La realidad es que en muchos países, debido al contexto internacional, están experimentando un paro en el crecimiento económico. La guerra comercial entre China y Estados Unidos y la crisis en Europa y Latinoamérica hacen que dichos países no cuenten con todos los recursos que necesitan para poder atender sus demandas locales. La economía digital es una fuente de ingresos y muchos países no están recaudando estos impuestos. En el año 2013 se crearon los BEPS (Base Erosion and Profit Shifting), que es una serie de recomendaciones, que se enfocan en evitar la erosión de bases imponibles entre países, que es el traslado de utilidades de un país a otro. Son compañías que tienen presencia física en un país, pero sus ingresos vienen de otros. Esto se da mucho en la economía digital.

En este marco, en el año 2018 en Estados Unidos, el Tribunal Supremo generó un fallo muy importante en el caso del Estado de Dakota del Sur versus Wayfair. Esta es una empresa muy grande, de ventas online, pero su presencia física se encontraba en otro estado, entonces, la realidad es que Dakota del Sur no recaudaba impuestos. Finalmente la corte emitió una resolución diciendo que no hace falta tener presencia física para poder gravar un ingreso, sino que lo más importante es que haya un nexo sustancial, un comercio importante en la jurisdicción. Es decir, si hay ventas y hay ingresos que provienen de esa jurisdicción, se le puede exigir tributar en el mismo. Este es un fallo que da un precedente muy importante para los Estados Unidos, donde se empieza a gravar el servicio de estas empresas, más allá de no tener la presencia física.

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¿Qué sucede en Argentina?

En Argentina se está empezando a trabajar en esta línea, sin embargo es muy difícil hacer gravar a las compañías de estos servicios, porque estas se radican en jurisdicciones donde no pagan impuestos, e incluso en algunos casos ni siquiera tienen oficinas en el país. Sin embargo, el año pasado, en el marco de una reforma importante, se reglamentó la aplicación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) a los servicios digitales, donde el pago del impuesto está a cargo del consumidor. Creo que todos los países van en esa línea, tratar de gravar este tipo de ingresos con impuestos indirectos, impuestos a las rentas básicamente. La realidad de nuestro país, es una realidad que se está homologando también en toda Latinoamérica.

¿Cómo crees que se podría incrementar la tributación a estas empresas?

Para mí, la forma más sencilla es gravar donde se cobran los servicios, es decir a los clientes finales. Esto se está replicando en bastantes países del planeta como Argentina, Estados Unidos, con el fallo que te comenté, Francia, Italia, España. Se crean impuestos a las ventas, porque es muy difícil gravar con impuestos directos a las ganancias. Se ha reunido el grupo del G20 en Japón, Osaka, este año y han dictaminado que, en el marco de estos servicios digitales, se va a crear una especie de comisión para poder analizar la aplicación de impuestos a estos servicios a nivel global. Pero se reconoce que existen muchos intereses creados, obviamente Estados Unidos tiene las compañías más grandes como Amazon, Facebook, Google, pero se entiende que por ahora la forma más directa y sencilla es gravar donde se encuentra el usuario final.


Publicado el 12-2019 por Englobally Latinoamérica