El downsizing como herramienta eficiente de reorganización empresarial

Para sobrevivir y competir en el mercado actual, son muchas las empresas que han necesitado trazar diferentes estrategias, como alianzas, fusiones, externalización (outsourcing), reconfiguración de cargos, digitalización, renovación del equipamiento y la maquinaria, etc.

downsizing empresarial

La tecnología es clave en la evolución del sector empresarial e incide en los cambios más significativos que se producen en los negocios. En este sentido, otra tendencia de las empresas es el downsizing, que es una estrategia que tiene como objetivo optimizar los sistemas de trabajo, reestructurar la organización y ajustar la plantilla de trabajadores en pos de aumentar la competitividad de la empresa. A groso modo, el downsizing consiste en reducir la plantilla de una empresa, aunque lo cierto es que su radio de acción es más amplio, enfocándose en conseguir que el tamaño y la estructura de la organización sean óptimos para aumentar la productividad. Por tanto, podemos decir que se trata de una combinación de estrategias de rethinking y rightsizing, que hacen referencia a repensar y redirigir adecuadamente un proyecto.

Podemos diferenciar dos tipos de downsizing:

  • Reactivo: consiste en una reestructuración empresarial que se lleva a cabo frente eventualidades desfavorables que se dan en el mercado. Es decir, se trata de dar una respuesta a los cambios adversos sin que se haya podido hacer un análisis previo, lo que puede conllevar una reducción laboral, malestar en el ambiente de trabajo, y periodos de crisis.
  • Proactivo: es una reorganización que se lleva a cabo de manera anticipada para adecuarse a los posibles cambios en el entorno, intentando siempre aumentar la competitividad de la empresa. Se requieren criterios y acciones estratégicas a partir de nuevos planteamientos en el organigrama de la empresa en todos sus niveles.
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El downsizing y las innovaciones tecnológicas

Precisamente esta redifinición en el organigrama de una empresa suele ser motivada por la aplicación de innovaciones tecnológicas que hacen innecesarias o improductivas determinadas actividades que realizan los trabajadores.

Por ejemplo, las sucursales bancarias han estado siempre atendidas por empleados que efectuaban las operaciones de los clientes en ventanilla. En la actualidad, la mayoría de las operaciones bancarias se pueden realizar en los cajeros automáticos o en la nube, por lo que las entidades bancarias disponen de una plantilla mucho más reducida para tales operaciones. En todo caso, disponen de comerciales presente en sus oficinas que se encargan de vender los productos financieros de la entidad. Incluso han surgido bancos que no cuentan con sucursales ni presencia física.

Otro ejemplo lo podemos trasladar a las tareas contables; antes era necesaria la figura del contable o un equipo administrativo encargado de realizar las tareas contables de modo prácticamente manual. Hoy en día, los ordenadores y los programas informáticos hacen todas estas labores de manera eficiente y rápida. De hecho, los propios trabajadores autónomos se pueden encargar de estas tareas con las herramientas informáticas adecuadas, sin necesidad de contratar esta clase de servicios.

No obstante, la experiencia del pasado nos dice que las transformaciones tecnológicas e industriales que se han producido en los últimos siglos reducen las tareas laborales debido a la implementación de nuevas máquinas, pero que a la larga los nuevos sistemas de trabajo no son meros destructores de puestos de empleo, sino que van apareciendo otros con diferente cualificación y desempeño.

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Ventajas del downsizing

El downsizing puede ser una herramienta de reorganización empresarial muy eficiente que ofrece una serie de beneficios:

  • Aumento de la productividad: con su implantación se consiguen mayores resultados con menos recursos, sobre todo en sectores competitivos. Y es que una reducción de la plantilla en departamentos no sensibles del negocio disminuye los costes de manera considerable.
  • Disminución de la burocracia: algunos de los problemas más significativos de las compañías tienen su origen en el exceso de burocracia de la organización, puesto que provoca que los procesos sean complejos y lentos. Además, la “burocratización” pone cerco a la creatividad y a la innovación, además de menoscabar la calidad de los servicios. Además, al restar peso a la estructura de la empresa, esta puede ajustarse con mayor celeridad a cualquier cambio.
  • Mejora la comunicación: al disponer de unas estructuras menos complejas y más flexibles, disminuirá la cantidad de intermediarios y canales en los flujos de información. Por tanto, la información fluirá por diferentes departamentos de manera más sencilla y ordenada.
  • Agilidad en la toma de decisiones: la disminución de niveles jerárquicos, actividades y unidades permite tomar decisiones con mayor calma y de forma más simplificada.
  • Promueve el ingenio y la creatividad: las organizaciones cuando crecen tienden a formalizarse en exceso, dando paso a la estandarización y la rigidez. A través del downsizing ocurre lo contrario, hay un mayor espacio para las nuevas ideas, para nuevos servicios y para nuevos enfoques. Además, este ambiente favorece el empowerment (en la empresa), basado en delegar más poder y autoridad a los empleados, lo que contribuye a que se sientan más responsables y partícipes dentro de la empresa.

Publicado el 03-2020 por Englobally Latinoamérica